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Actividades » Médicos

Francisco Javier Pérez

por Sebastián Alonso y Juan Carlos Linares Casas,

Francisco Javier Pérez nació (según sus familiares directos) en Bilbao, España, en ocasión de un viaje de sus padres en 1876. Era uno de los once hijos de Emilio Antonio Pérez, boticario, nacido alrededor de 1835, y de Ángela Josefa Tost, nacida en 1850, ambos españoles radicados en nuestro país (Raúl A. Linares, comunicación personal). Pasó su infancia y adolescencia en la ciudad de Victoria (E.R.).

Se graduó en 1900 de farmacéutico y de médico en 1903 en la Universidad de Buenos Aires, con su tesis Empiema del seno maxilar.; (dedicada “a mi padre, a la memoria de mi querida madre, a mis hermanos”,).1 Su padrino de tesis fue el Dr. Telémaco Susini.

Ejerció la medicina en Victoria y Gualeguay (donde conoció a su esposa) y se especializó en Otorrinolaringología en Berlín (en la Orenklinik del Dr. Albert Jansen) y Viena (con el Dr. Adam Politzer del Hospital General de Viena) y con los doctores Chart, Hayet y Kockier hasta 1910, cuando regresó al país y se radicó en Rosario. Estando ya recibido y estudiando su especialidad, fue a España como turista y lo encarcelaron por ser español y no haber hecho el servicio militar. Tuvo que intervenir el cónsul argentino para solucionar el problema y renunció entonces a la ciudadanía española.

En nuestra ciudad tuvo una importante actuación en la vida universitaria, desempeñando distintos cargos en la Facultad de Medicina. En 1922, durante el decanato del Dr. Rafael Araya, se concursaron cátedras y resultó designado profesor titular de Clínica Otorrinolaringológica. En abril de 1927 fue electo consejero directivo en representación de los profesores y, en enero de 1932, después de la intervención de J. J. Spangenberg (dispuesta por el Ejecutivo Nacional) se normalizó la Universidad Nacional del Litoral y fue electo nuevamente consejero directivo de la Facultad de Medicina, siendo su decano el Dr. Camilo Muniagurria.

Entre 1934 y 1937 fue nombrado nuevamente consejero durante el decanato del Dr. Carlos Weskamp, y luego fue designado vicedecano. Weskamp dimitió por discordias locales y fue sustituido por Francisco Javier Pérez como decano, ocupando ese cargo entre el 16 de octubre de 1937 y el 31 de mayo de 1940.

Con respecto a su gestión, escribe Bosch: “El Decano Pérez tuvo éxito en sus gestiones. Hizo obras. Pacificó el ambiente. Con impecable tacto trató a profesores y estudiantes. Dejó trabajar. Con cierto optimismo, su actitud ecuánime y firme en todas las circunstancias, lo llevaron a dirigir la Facultad sin mayores dificultades. Promovió actos culturales y homenajes patrióticos. Restableció la tranquilidad estudiantil impidiendo que algunos inquietos se resistieran a la empresa de restaurar el orden. Impuso, en buena hora, el concepto de la jerarquía y supo ganarse la simpatía de los estudiantes. Conservó este crédito hasta el final del período de su mandato, porque gobernó como hombre maduro y probado, sin andar jamás con reticencias y debilidades. Contribuyó a todas las reformas. Ayudó a crear nuevos institutos y a dar facilidades a todo cuanto pudiera significar un progreso. A su influencia desinteresada debió esta casa de estudios el haber salido, con mucho, de la intranquilidad, el desorden y la inestabilidad”.2

Fue convocado en enero de 1940 por su discípulo, el Dr. Abelardo Irigoyen Freyre, (que sería designado Ministro de Salud Pública de Santa Fe en abril de 1941, durante la gobernación de Manuel de Iriondo), para ocupar el cargo de vocal en la Comisión de Hospitales y Asistencia Social de la Provincia y luego del Consejo General de Sanidad, dependiente del Departamento de Salud Pública, bajo la dirección de Irigoyen Freyre.3 En el desempeño de estas tareas contribuyó con importantes trabajos para formular el Plan para Hospitales de la Provincia de Santa Fe.4

En junio de 1940 el Dr. Francisco Javier Pérez reunió a destacados especialistas de Rosario, Santa Fe, Paraná y otras localidades que decidieron la fundación de una sociedad con fines científicos. El 8 de agosto de ese año, reunidos en la Sala 10 del Hospital del Centenario, y bajo su presidencia, se nombró la comisión directiva de la Sociedad de Otorrinolaringología del Litoral, que quedó constituida con Francisco Javier Pérez como presidente honorario, y con el profesor adjunto Dr. Manuel González Loza como presidente.5

El golpe militar de 1943 inauguró en la Universidad Nacional del Litoral un ciclo de rectores interventores que desató una campaña persecutoria contra profesores y estudiantes. En una muestra de sus firmes convicciones democráticas, Francisco Javier Pérez, al igual que otros docentes, renunció a su cátedra. Dos años después fue reintegrado a la misma, pero el 9 de marzo de 1946 el profesor titular de Clínica Médica y vicerrector de la Universidad Nacional del Litoral, el Dr. David Staffieri, fue separado de su cargo por “inconducta”. Por solidaridad renunciaron 365 docentes y altos funcionarios administrativos. Entre ellos, el Dr. Francisco J. Pérez, que a partir de entonces cerró su extenso y fructífero período en la docencia universitaria.6

Destacado ajedrecista, fue uno de los pioneros de la Sala de Ajedrez del viejo club Gimnasia y Esgrima, junto con Eduardo Carrasco (médico oftalmólogo, segundo Director del Hospital Centenario) y del químico Adolfo Elias. Hábil esgrimista aficionado, se valía de esta inclinación deportiva en su actividad profesional: visitando enfermos en domicilios alejados portaba un bastón con espada interna oculta, a fin de defenderse del ataque de los perros.

Se casó con Mariana Parachú, nacida en Gualeguay en 1888 y fallecida en 1963, hija de Leonardo Parachú y Jerónima Garay (descendiente de los Gómez Recio, familia troncal del Pago de los Arroyos). Fueron padres de cuatro hijos y abuelos de catorce nietos. Entre estos últimos, varios han elegido la carrera médica, y la mayoría su misma especialidad: Domingo Javier Costa (fallecido) fue jefe del Servicio en el Hospital Provincial de Rosario; Guillermo Costa, profesor de Otorrinolaringología en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario; y el Dr. Juan Alberto Serra, dermatólogo, que reside en la ciudad de Mar del Plata.

Tres de sus bisnietos eligieron también la carrera de sus mayores. Uno de ellos, Alejo Linares Casas es también otorrinolaringólogo y actual presidente de la Sociedad de Otorrinolaringología de Rosario. Su hermana, Jimena Linares Casas, prefirió en cambio a la Ginecología como eje de su práctica profesional. En tanto, Andrés Costa se halla cursando su residencia en Traumatología.

Tuvo su residencia en bulevar Oroño 1184 y posteriormente en Laprida 885. Su consultorio estaba ubicado en Córdoba 1642. Falleció en Rosario el 13 de marzo de 1964 y sus restos descansan en el cementerio de El Salvador.

Placa dedicada al Dr. Pérez por la Cátedra y Alumnos en el muro del pasillo del Hospital Centenario (Sala 10)

Agradecimiento: los autores agradecen a Raúl Linares Araya por los datos aportados.

Referencias
1. Universidad Nacional de Buenos Aires. Las Ciencias, Librería y Casa Editora de Nicolás Maraña; Buenos Aires, 1903.
2. Bosch R. Historia de la Facultad de Medicina. Edit. UNL; Rosario, 1966.
3. Adagio N, Müller L. Los edificios de Wladimir Acosta para la salud en la Provincia de Santa Fe (1938-1942). Laboratorio de Historia Urbana/CURDIUR. FAPYD, UNR.
4. Abad de Santillán D. Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe. Tomo II. EDIAR; Buenos Aires, 1967.
5. Rizzi M. Historia de los primeros 50 años de excelencia de la Sociedad Argentina de Otorrinolaringología en el centenario de su fundación. Rev Fed Arg Soc Otorrinolaringol (FASO). Año 18(1): 8, 2011.
6. Muniagurria A. David Staffieri: juntando labores dispersas. UNR Editora; Rosario, 1998.

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