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Actividades » Culturales

Me tocó vivir el mayo francés

El Dr. Juan Carlos Picena nos narra la experiencia de su viaje, que le fue ofrecido al recibirse de la Facultad de Medicina.

Vamos a soñar que una facultad de alguna universidad nacional tenga hoy, en calidad de organismo oficial, una entidad cuyo objetivo sea preparar viajes de fin de estudios; los alumnos a punto de graduarse venderían rifas por las calles de la ciudad, el producido de las cuales se aplicaría a solventar todos los costos del viaje; los profesores de dicha facultad garantizarían con su propio pecunio la compra de los autos a sortear y el premio mayor sería un Mercedes Benz 220 SE. 

Esa entidad existió, había nacido en 1961 en nuestra Facultad de Medicina y gozaba del apoyo y la confianza de la población de Rosario y localidades vecinas; se llamaba GEMUL (Grupo de Estudiantes de Medicina de la Universidad del Litoral) y grupos similares florecían en otras facultades: OVEA en Arquitectura, OVEB en Bioquímica, OVECE  en Ciencias Económicas, OVEIQ en Ingeniería Química.

Nuestro GEMUL (posteriormente la sigla se transformó en GEMUR, cuando se creó la UNR) contó con dos queridos docentes acompañantes: el Prof. Carlos Urízar, quien viajó con su esposa y sus dos hijas, y el Prof. "Coco" Ravenna con su señora; éramos 31 recién egresados, algunos con sus flamantes cónyuges.

En abril de 1968 zarpamos rumbo a Europa por casi 5 meses. El itinerario incluía diversos países, en cada uno de los cuales nos esperaban grupos estudiantiles que se encargaban del calendario de visitas a hospitales, institutos y laboratorios, con guías hispano parlantes. Fue una experiencia formidable e irrepetible: en plena juventud adquirimos in situ más conocimientos de medicina, historia y cultura, recorrimos museos y galerías de arte, nos extasiamos ante maravillas arquitectónicas y encantadores pueblitos amurallados, establecimos múltiples contactos interpersonales que nos abrieron la mente; fueron esas experiencias humanas, sin duda, lo más valioso del viaje. 

Nuestra estadía en Francia estaba prevista del 11 al 24 de mayo: comprobamos la deslumbrante gloria del gótico en Tours, Chartres, Notre Dame y la Sainte Chapelle; la elegancia de los castillos del Loire en Chenonceaux, Chambord y Amboise; comprendimos el desmesurado poder de Luis XIV al entrar en Versailles. Pero París nos recibió con una huelga general que se había desencadenado las semanas previas. Había que considerar que el expendio de nafta podía llegar a suspenderse, así que el bus que nos transportaba -un FIAT de 11 metros de largo- fue prudentemente guardado en un garage, con el beneplácito de Sabino, el siempre gruñón chofer italiano. Ni soñar con subtes, ómnibus ni taxis. Para ver más de París, no hubo más remedio que gastar las suelas de nuestras zapatillas caminando desde el Barrio Latino (nos alojábamos en el Hôtel de L'Oratoire) hasta donde se pudiera. 

Un atardecer tuvimos la peregrina idea de recorrer los Champs Elysées hasta el Arco de Triunfo iluminado por reflectores y llevamos cámaras y trípodes para tomarle fotos nocturnas; en el preciso instante en que los equipos estaban listos y nos disponíamos a disparar, se apagaron todas las luces y el Arco de Triunfo desapareció en la noche. Insultos sonoros de Carlitos Ferro y vuelta al hotel, rigurosamente a pie. 

A la mañana siguiente me encontré con el patético cuadro de tres compañeros, sentados en el borde de la vereda con caras largas y uno se lamentaba: "estoy aburrido, acá no se puede ir a ningún lado". Todo cerrado, fermé, fermé. Nos hallábamos en el mejor lugar del mundo en el peor momento. El Palais Garnier había suspendido sus funciones de ópera y ballet y ni siquiera podía ser visitado, pero yo alcancé a asistir a L' Opéra-Comique donde se representaba "Los Cuentos de Hoffmann", en uno de los pocos días en que se había acordado una tregua durante el paro. 

De a poco nos fuimos enterando de cómo había nacido todo esto. Resulta que el día 3 de mayo un estudiante de Psicología de Nantes, el pelirrojo Daniel Cohn-Bendit y siete compañeros más ("los 8 de Nanterre") habían acudido a París para responder ante el Comité de Disciplina de la Universidad a raíz de un conflicto interno, pues decían haberse negado a obedecer la prohibición de permanencia de alumnos de ambos sexos en los dormitorios universitarios a partir de determinada hora de la noche. No hubo conciliación y la noche del 10 se armaron las primeras barricadas; el día 13 se lanzó la huelga general y los estudiantes ocuparon la Sorbona, que se veía llena de banderas rojinegras y los retratos de Marx, Mao y el Che Guevara, con las consignas de "interdit d'interdire" (es prohibido prohibir) y " l'imagination au pouvoir" (la imaginación al poder), entendiendo por imaginación la juventud de la Orilla Izquierda del Sena. El día 17 los estudiantes proponían huelga salvaje, en contraposición a los obreros que optaban por una actitud moderada. Y nosotros allí, en pleno Barrio Latino, en un clima de efervescencia popular, viendo flamear la bandera roja con la hoz y el martillo sobre el edificio de la Bolsa de Trabajo. 

Ya no creíamos conveniente ni seguro salir de noche; desde el tercer piso de nuestro bastión, el Hôtel de L'Oratoire, veíamos, con un poco de curiosidad y bastante inquietud, el organizado desplazamiento de grupitos de treinta o cuarenta jóvenes que trotaban por las calles aledañas coreando: "non, non, non à De Gaulle, oui, oui, oui, communisme". En seguida levantaban barricadas en las bocacalles para impedir el paso de los móviles policiales; de inmediato aparecían tanquetas que volteaban las barricadas. El ulular de las sirenas era incesante y nadie en su sano juicio osaba cruzar la calle cuando se aproximaba un cuartito azul a la carrera, aunque el semáforo tuviera encendida la señal de "passez piéton". A medida que transcurrían los días, se amontonaban toneladas de basura y un penetrante olor fétido completaba el pandemonio que ensombrecía la Ciudad Luz.  

Uno podía sentirse tentado a suscribir que el aleteo de una mariposa es capaz de provocar un terremoto en las antípodas, dado que un conflicto surgido en el fuero universitario terminaba paralizando a París y a la Francia entera. Sin embargo, nada acontece porque sí. La década del '60 había sido bastante agitada en todo el mundo: era el auge de la cultura hippie -groovy, groovy- con el ritmo beat, las canciones de protesta de Bob Dylan y los Rolling Stones, paz y amor, flower power, el festival de Woodstock; preocupó la crisis por los misiles soviéticos en la Cuba castrista; J.F. Kennedy había sido asesinado en Dallas y habían matado a Martin Luther King - I have a dream -, pero no su sueño; la guerra de Estados Unidos en Vietnam era repudiada en todo el mundo, incluso en Nueva York, donde dos compañeros y yo participamos de una marcha por la 5a. Avenida hasta el Arco de Washington. Se hablaba de la insólita Revolución Cultural China. La minifalda hacía furor en Londres. En el cine había de todo: la risueña historia del robo de un diamante dio origen a un inolvidable personaje de dibujos animados (la Pantera Rosa) y al mítico Inspector Clouseau protagonizado por Peter Sellers; Dustin Hoffman (El Graduado) marcó la década cuando en una célebre escena la preguntó a Mrs. Robinson "are you trying to seduce me?", una de las más famosas frases de la historia del cine. En el género operístico, Bernt Alois Zimmermann estrena "Die Soldaten", una obra pesimista, sorprendente en lo musical y en lo escénico. En 1969 el hombre dejará su huella en la luna. 

En Francia había mar de fondo. El país sufría las serias consecuencias de haber perdido sus colonias de Argelia e Indochina (adieu pour jamais, ma petite tonkinoise)

y se habían planteado duros reclamos obreros tanto en astilleros como en diversas fábricas, en especial la Renault. Todos esos eventos fueron pródromos del Mayo Francés.

Una tarde de relativa calma, el dueño del hotel acariciaba a Nina, su hermosa perra boxer color canela, y me decía: "el Viejo ya ha durado demasiado tiempo en el poder y está por ser convocado un referéndum para avalar su continuidad al mando del poder ejecutivo, pero si no es él... ¿quién?"  

Es evidente que Charles De Gaulle encarnaba para el pueblo la grandeza de Francia, pero diez años lo habían desgastado; eran proverbiales sus actitudes arrogantes, su férreo autoritarismo y alta dosis de tozudez. Por el momento no se avizoraba un delfín, si bien Pompidou era su respetado Primer Ministro. Las meditaciones del patrón del hotel resultaron ser proféticas, porque en el referéndum ganó el sí; 

Tiempo después una segunda compulsa dio el triunfo al no.  En abril de 1969 cayó la Quinta República al dimitir De Gaulle; el viejo General se retiró a su casa en Colombey-les-deux-Églises y falleció el año siguiente. 

Por nuestra parte, logramos al fin salir de Francia el día previsto, sin poder detenernos, como pretendíamos, en la casa en que murió San Martín. Recién respiramos hondo a bordo del ferry que nos llevó a Dover. El Mayo Francés se iba a extender todavía hasta el final del mes de junio.

Recuerdo que un día nos divertíamos mirando a los pintores pseudo bohemios en la Place du Tertre, cuando una mujer, mezcla de pitonisa y bruja, nos espetó: "vous vivez des moments historiques". Osvaldo Aichino se me acercó y preguntó: "che Juanca, ¿qué dice esa loca?". Se lo traduje y Osvaldo retrucó: "andá, ¡qué vamos a vivir momentos históricos nosotros!". Soltamos una carcajada y bajamos la escalinata del Sacré Coeur. Ahora habiendo pasado mucha agua bajo el puente, no nos reímos más porque la vieja tenía razón. En 1968 nos tocó palpar la existencia de la cortina de hierro y el muro de Berlín, convenciéndonos que el miedo a comparar hace cerrar fronteras; vivimos la Primavera de Praga dos semanas antes de la brutal irrupción de las tropas soviéticas... pero eso es otra historia; y estuvimos en plena ebullición popular, nada menos que en el Mayo Francés, sin acertar entonces a captar su trascendencia. Cuando evoco esos días que nos marcaron a fuego, digo para mí que París bien vale una huelga, y que Enrique IV me perdone. 

¿Qué pasó con los líderes estudiantiles del Mayo Francés?  Se habían quedado en la protesta por la protesta misma y el movimiento terminó extinguiéndose por falta de un programa concreto, no se formó ningún partido nuevo y las fuerzas políticas francesas, que tomaron buena cuenta de lo acaecido en esas jornadas de anarquía, fueron reacomodándose en la Sexta República. Resulta paradójico que quienes proclamaban "la imaginación al poder" no habían imaginado su propio futuro desprovistos de poder. Ese slogan se repite aún hoy, por unos con un toque de nostalgia, por otros sin mucha convicción, quizás por ignorar a qué se refiere. "Es prohibido prohibir" terminó siendo una hermosa página musical de Eladia Blazquez. 

Y, como decía un viejo chansonnier (que reste-t-il de nos amours, que reste-t-il de ces beaux jours?), ¿qué queda de GEMUR?.  Luego de 1973, en coincidencia con la época de Montoneros y del ERP, un decano decidió desvincularlo de la Facultad de Medicina, aduciendo que la casa de estudios no debía tener una agrupación burguesa como órgano oficial. 


Producción cinematográfica generada por el Mayo Francés

 
1969 - Amor y rabia
1969 - El restaurante de Alicia
1969 - Italiani! È severamente proibito servirsi della toilette durante le fermate
1969 - Medium Cool
1970 - Contestazione Generale
1970 - Fresas y sangre
1970 - Getting Straight
1970 - R.P.M.
1970-  Woodstock, 3 días de paz y música
1970 - Zabriskie Point
1971 - Punishment Park
1972 - El gato caliente (Fritz the cat)
1972 - L'uccello migratore
1973 - La dialectique peut-elle casser des briques?
1973 - La maman et la putain
1973 - Tal como éramos
1974 - Sistemo l'America e torno
1975 - Roma drogata: la polizia non può intervenire
1975 - Unter dem Pflaster ist der Strand
1977 - Cerdos con alas
1977 - El fondo del aire es rojo
1978 - En una noche repleta de lluvia
1979 - Hair
1983 - Daniel
1983 - La sala de baile
1983 - Reencuentro
1988 - 1969
1990 - Berkeley in the Sixties
1990 - Milou en mayo
1991 - J'entends plus la guitare
1992 - Los fisgones
1999 - La tentación
2000 - Canone inverso
2000 - Los cien pasos
2000 - My Generation
2003 - La mejor juventud
2003 - Soñadores
2004 - Lavorare con lentezza
2005 - Los amantes habituales
2007 - Das wilde Leben
2007 - Mi hermano es hijo único
2007 - Talk to Me
2008 - Nés en 68
2008 - Vogliamo anche le rose
2009 - El gran sueño
2012 - Después de mayo
2012 - Pacto de silencio
2016 - American Anarchist
2016 - American Pastoral
2016 - Assalto al cielo

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