Nota del Prof. Honorario Dr. Alejo Vercesi, especialista en Oftalmología.

En varias cartas de lectores y artículos de mi autoría me he referido al tema de la Prevención. Quizás, mi profesión me ha llevado a escribir sobre un tópico que forma parte indisoluble de la estrategia para eludir enfermedades evitables. Se trata, nada más ni nada menos, de un problema de cultura y educación. Todos sabemos que la prevención significa “curarse en salud”, sin embargo, todavía existen resistencias a la vacunación contra ciertas enfermedades porque se piensa que pueden ser nocivas para quién se las aplica, por ejemplo . Es evidente que la falta de información o la falsa información conduce a esos temores en gran parte de la sociedad.

La prevención no es un tópico solo perteneciente el ámbito de la medicina, sino que involucra a numerosos aspectos de la vida corriente del ser humano. La seguridad, el trabajo, los bienes materiales, la adultez mayor, y muchos aspectos inherentes a la condición humana deberían ser considerados en relación a la prevención.

En todos los niveles formales de la educación el tema de la prevención tendría que pertenecer a los contenidos de carácter obligatorio.

Cuántos accidentes de tránsito, verdaderas tragedias, podrían evitarse sin hubiera una aceptable educación vial desde el inicio de la vida escolar. El respeto por la vida propia y ajena no se impone a través de medida punitivas, que si deben existir para el transgrede las leyes de tránsito, sino que se incorpora mediante la educación transmitida por los padres, en primer lugar. La mayoría de las colisiones de vehículos en la ruta o en la ciudad no son debidas a problemas visuales sino que son secundarias a la irresponsabilidad al conducir.

No hace falta ser experto en tema de seguridad pero a nadie se le escapa que el aumento de la violencia y la tasa de delitos es un tema complejo que abarca aspectos sociales, políticos, laborales, económicos e individuales, entre otros, donde el Estado es el primer responsable junto a los demás estamentos de la sociedad en la prevención.

En el ámbito laboral se repiten cotidianamente “accidentes” debidos a la falta de las condiciones adecuadas para trabajar en la construcción e industria. Con simple medidas, conocidos por los empresarios y sindicalistas, se disminuiría la tasa de morbi-mortalidad que actualmente reflejan la desidia de los sectores involucrados.

Los estratos socio-económicos más elevados conocen muy bien la forma de preservar los bienes materiales a través del aseguramiento de los mismos. Los que menos tienen no poseen una conducta similar en ese sentido. 

Tarde o temprano, todos alcanzaremos la edad correspondiente a la adultez mayor. Si no contamos con un buen sistema previsional que nos respalde cuando seamos pasivos en lo laboral, los problemas económicos se agravarán.

Con respecto al flagelo de la droga, Jorge Dolce, en una excelente reflexión publicada en la Columna Opinión de la Capital del 2/5/14 titulada: “Droga. Es hora de descorrer el velo” señala “¿cómo evitar la comercialización ilegal si de hecho existe y de derecho se acepta el consumo personal?” y afirma “…sobre la eficacia de la acción concurrente de las familias, de la educación y de las campañas de prevención, lo que a la par contribuiría a la desarticulación de las mafias corrompedoras que medran vilmente con ello”.

Cuesta creer, pero es una realidad actual que se va incrementado, la violencia que se ejerce contra el médico. Se han producido en varios hospitales de nuestra ciudad actos de violencia verbal y física contra médicos mientras ejercían su profesión asistiendo a pacientes en salas de guardias y consultorios. ¿Qué nos pasa como sociedad cuando a las personas encargadas de curarnos o salvar nuestras vidas son atacadas furiosamente? En la Provincia de Santa Fe hubo que sancionar una Ley dirigida a la protección de los trabajadores de salud y la educación, que fue impulsada por el colegio de Médicos de la segunda circunscripción. Que en otras provincias del país, los legisladores tengan que tratar y debatir leyes que propendan a resguardar la salud física y mental de los profesionales de la salud denota el grado de deterioro y desintegración del tejido social 

Lo mismo ocurre con los docentes del nivel primario y secundario; son agredidos por los alumnos y padres porque no están de acuerdo con las calificaciones que han recibido. La otrora autoridad y el respeto que detentaba el maestro de nivel primario ha desaparecido. La medicina y la docencia se han convertido en profesiones de riesgo. 

Existe Ley Nacional de Ética en el Ejercicio de la Función Pública Nª 25.188 que no es conocida por el pública en general y no fue difundida adecuadamente, que trata sobre los preceptos éticos que deben guiar la conducta de quienes ejerzan una función pública y detenten cargos en el estado.

Una buena noticia en la Provincia de Santa Fe es la aplicación de la Ley 13537/16 que obliga a la toma del Reflejo Rojo Pupilar en los neonatos y previene la ceguera infantil evitable. Se ha iniciado una serie de charlas informativas para la pesquisa neonatal integral llevado a cabo por la Dirección Provincial por la Salud Integral de la Niñez y la Adolescencia, organismo dependiente del Ministerio de Salud de nuestra Provincia.