El médico, hacendado y filántropo Bartolomé Vasallo nació en Gualeguay (ER) el 11 de diciembre de 1874,
Entre 1884 y 1888 estudió en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay de donde egresó a los 15 años. Se trasladó a Buenos Aires para estudiar Medicina en la Universidad de Buenos Aires. Fue practicante interno en el Hospital de Clínicas por concurso durante los años 1893, 1894 y 1895 y se formó al lado de los doctores Castro y Gandolfo. Se graduó en 1896 y se doctoró con la presentación de sus tesis Mi tratamiento quirúrgico en las pleuresías purulentas. Radicado en Rosario, en 1898 fue designado Cirujano Jefe en el Hospital Rosario (a partir de 1949 llamado “Dr. Clemente Álvarez”) del que fue Director. También fue médico del Hospital Italiano “Garibaldi”, donde fue Jefe del Servicio de Cirugía. Se especializó en Francia asistiendo a los servicios de los famosos cirujanos Gosset, Faure, Fauchet y Roux. Su destacada actuación como cirujano influyó para que Rosario se convirtiera en un centro quirúrgico y se creara aquí la Facultad de Medicina.En 1923 se retiró prácticamente de la actividad profesional, y sólo conservó su cargo de Cirujano Jefe y Consultor del Hospital de Caridad (hoy Hospital Provincial), donde una placa recuerda su memoria. En el Antiguo Hospital Rosario había un pabellón que llevaba su nombre. Su habilidad quirúrgica le proporcionó merecido renombre en ámbitos nacionales e internacionales.
Fue pionero en numerosas técnicas en lo relacionado con la cirugía, entre las cuales cabe mencionar las primeras resecciones completas del estómago del mundo.
Daba clases de cirugía todos los miércoles, a las cuales asistían estudiantes y médicos graduados de todos los puntos del país. Uno de sus discípulos, el doctor Artemio Zeno, dijo que “operaba admirablemente, con mucha precisión, con gran rapidez y con suma elegancia, disponiendo siempre de pocos instrumentos, que distribuía y utilizaba de una manera rítmica e igual; era una gloria el trabajo que realizaba ese cirujano, el más hábil de todos los que nos precedieron y cuya destreza no ha sido superada después.” Entre sus alumnos más destacados podemos citar, entre otros, a los hermanos Zeno, Tomás Castellanos, Alejandro y Camilo Carones.
La otra pasión de Bartolomé Vasallo fue el campo: se dedicó a la actividad agrícola y ganadera y además ocupó altos cargos en la dirigencia rural: fue presidente de la Sociedad Rural de Rosario en 1919 y 1920, vocal de la Sociedad Rural Argentina en 1923 y 1924, presidente de la Confederación de Sociedades Rurales en 1925 y 1926, de la Asamblea de Ganaderos de Gualeguaychú en 1923 y de la Gran Asamblea de Ganaderos del Río de la Plata celebrada en Buenos Aires en 1926. Fue propietario de siete estancias en Entre Ríos: “El Sauce”, “La Unión”, “San Carlos”, “La Margarita”, “El Triunfo”, “La Graciada” y “La Energía”, consideradas modelo de explotación ganadera y agrícola. Donó al Museo Nacional de Historia Natural un meteorito de 4.210 kilos encontrado en sus campos del Chaco, compuesto casi totalmente de hierro.
Fue además benefactor de la Liga Argentina contra la Tuberculosis de Rosario. En 1941 fue nombrado miembro de la Academia Nacional de Medicina.
El doctor Vasallo fue de una generosidad sin límites. Donó a la Municipalidad de Rosario su magnífica residencia de Córdoba 501 para museo. Donó además 100.000 pesos para su mantenimiento y cuidado.
En 1930, Vasallo hizo construir en la localidad de La Cumbre una magnífica residencia veraniega, “El Fuerte”, proyecto del arquitecto Emilio Maisonnave, con aspecto de castillo medieval, y lo donó a esa localidad, pero el oneroso costo de mantenimiento del mismo decidió a la comuna de La Cumbre llevarlo a remate público, en el que fue adquirido por el inmigrante Fritz Mandl, primer marido de Hedy Lamarr.
En su provincia natal donó el campo “El Sauce”, de más de 9.000 hectáreas, a la Sociedad Educacional “La Fraternidad” en Concepción del Uruguay, destinada a los alumnos de escasos recursos y donde él mismo había sido alojado cuando era estudiante. También legó al Hospital de Caridad de Rosario su estancia “La Unión” de 3.726 ha, la estancia “El Atalaya” de 3.000 ha. al Hospital San Antonio de Gualeguay, y otra de 3.000 ha. a la Academia Nacional de Medicina.
Vasallo fue además un destacado coleccionista de arte: toda su colección fue donada junto a su residencia de calle Córdoba para la creación del “Museo Vasallo”.
Sin embargo, esta colección fue subastada por orden y cuenta del Concejo Deliberante de Rosario en diciembre de 1951. Sólo unas pocas piezas quedaron en la casa, y otras fueron llevadas al Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc”.
Bartolomé Vasallo casó con Edelmira Quintana, hija de Bruno Vicente Quintana y Delarmina Rom, y viuda del médico francés Raymond Archambeau-Bisset.
Edelmira fue miembro de la Sociedad de Beneficencia de Rosario, benefactora del Hospital de Caridad y consejera del Consejo de Mujeres de Rosario; falleció un año antes que su marido, el 30 de marzo de 1942. Se caracterizo por poseer un sentido del humor acido, que le hacia comentar de su proyeccion aristocratica, gracias a la fortuna cosechada por su marido. al enviar un presente escribía, "Con el buen gusto de una Quintana y la plata de un Vasallo,"
El matrimonio no tuvo hijos.
Vasallo tuvo actividad literaria y escribió varios poemas.
El doctor Bartolomé Vasallo falleció en Rosario el 6 de febrero de 1943, en la esquina de Buenos Aires y Córdoba, donde fue su lugar de residencia en la ciudad, en la propiedad que donó a la municipalidad, en la que desde el 25 de mayo del 1951 funciona el Consejo Municipal de Rosario, con el nombre de "Palacio Vasallo" Anteriormente el Concejo funcionaba en el “Palacio de los Leones”, en un recinto contiguo al despacho del intendente.
Esta mansión había sido construida en 1911 por el ingeniero Alejo Infante a pedido del doctor Vasallo. Recordemos que en esta mansión se alojaron el presidente Marcelo T. de Alvear y su esposa durante su visita a Rosario en ocasión de los festejos del Segundo Centenario de la ciudad. Asomado a uno de los balcones que dan por calle Córdoba pronunció un saludo a la gente que se había convocado a verlo. Se considera un patrimonio arquitectónico y artístico de la ciudad. Una calle de nuestra ciudad lo recuerda. Por esta donacion se le otorgó un diploma de honor post mortem, en virtud a su trayectoria como médico y filántropo, y por su contribución a la ciudad de Rosario.

