Describir al Dr. Juan Carlos Linares Casas no es una tarea fácil.
Registrar unas palabras para describir al Dr. Juan Carlos Linares Casas no es una tarea fácil, pues se ve teñida por una historia de amistad compartida de más de medio siglo.

A lo cual se le suma el afecto que siempre mantuvo unidos a nuestros padres y abuelos, que enmarcaron todos los acontecimientos que nos tocaron vivir.

Desde muy pequeño demostró sus cualidades histriónicas, que lo llevaron a ser un alumno sobresaliente, en su recorrido por el Colegio Marista y luego en la Escuela Superior de Comercio, dónde adquirió una cultura universal y humanística que lo distinguiría en toda su trayectoria.

Después en su carrera universitaria se destacó por su gran información científica y habilidades. Completó su formación profesional en el Hospital del Centenario, en el Instituto de Cardiología “Dr. Sodi Pallares” de la ciudad de Méjico, y en Quebec, Canadá. Desde allí retornó a su ciudad, donde desarrollo su actividad de especialista en cardiología clínica y hemodinamia. En la actividad privada atendió en el Instituto de Cardiología de Rosario Dr. “Luis González Sabathié”, en el Centro de Medicina Interna de Rosario (CEMIR), en el Sanatorio Plaza, en el Hospital Español y en el Instituto Cardiovascular de Rosario (ICR).

En su actividad pública y docente desarrollo su actividad en la cátedra de Semiología Clínica de la Facultad de Medicina local, como profesor adjunto, presentando clases, y participando en el desarrollo de libros de texto, como los cuatro tomos de “Semiología Clínica”.

Ocupó los más altos cargos en las Sociedades de Cardiología locales, nacionales y extranjeras donde construyó un recuerdo imborrable entre sus colegas, debido a su capacidad organizativa, su espíritu integrador y su natural don de gente. Presidió nuestro Circulo Medico, donde dejó su huella en obras y mejoras

Si se pretende rescatar además de sus cualidades profesionales, académicas y docentes, tal vez su exquisito sentido del humor, unido a una actitud chispeante ante la adversidad fue lo que lo caracterizó, y lo convirtió en un médico asistencial donde pocos ejemplos lo igualan.

Formó un grupo familiar con Adriana Costa, sus cuatro hijos, yernos y nueras así como nietos, que es un modelo a imitar.

En los últimos años sorprendió a la sociedad de amigos y pacientes con la presentación de una novela histórica apasionante donde expone sus conocimientos de lenguaje e historia universal.

No es fácil encontrar personalidades de la integridad, cultura enciclopédica, y actitud universal de mi amigo Chachalín. Tampoco es fácil remplazado en los lugares que ocupó. Porque no es fácil aceptar que no va a responder con sus aportes inteligentes o con un comentario lleno de sentido común sumado a sabiduría. No es fácil perder un amigo como él.

Alberto J. Muniagurria